Motivos de peso
3 de July, 2009El Gestor del Blog y yo nos estamos pegando una maratón de “Los Tudor”. Ya nos hemos fundido a la Esposa Número 1, la Número 2 y ayer mismo, a la Número 3. Es decir, estamos justo en el ecuador de la carrera matrimonial de Enrique VIII y no pensamos desistir hasta llegar a la Esposa Número 6.
Y eso que la serie no nos acaba de convencer. Seguimos adelante porque la historia tiene realmente gancho: la vida de Enrique VIII a nivel personal es un puro culebrón y a nivel político resulta fascinante. Pero hay algo que chirría y que, cuantos más capítulos veo más me irrita: no me creo a Enrique VIII. Y como no me lo creo a él, todo lo demás me parece un poco estafa. No es problema de la interpretación de Jonathan Rhys Meyers - aunque a veces me da la sensación de que él tampoco se cree lo que está haciendo - es una cuestión estética. Una razón, literalmente, de peso.
Con los personajes históricos no suele haber mucho margen a la hora de hacer un cásting. No es cómo un personaje de ficción, con el que si te da la gana, puedes plantear un nuevo enfoque y jugártela, en plan Denzel Washington haciendo de Don Pedro en Mucho ruido y pocas nueces. Con la gente que existió es mejor dejarse de experimentos. Además hay determinados personajes cuyo aspecto físico ha transcendido tanto como sus actos: Gandhi era calvo, Napoleón era bajito, Hitler tenía bigote. Y Enrique VIII era gordo. Todo el mundo tiene claro que era un poco morsa: de eso dejó testimonio suficiente - y fantástico- Hans Holbein. Pero alguien decidió que sería ¿refrescante? que un chico de buen ver interpretase a Enrique VIII.
¿Por qué? ¿Acaso no encontraron un buen actor con sobrepeso para interpretarlo? Si es por eso, ¿por qué no sigue Rhys Meyers el método De Niro y se pone como una foca para dar el pego? La única explicación que se me ocurre es que algún iluminado decidió que un gordo no tenía gancho para atraer a la audiencia. Que si iban a trufar la serie de escenas de sexo, había que tener un protagonista cuyo trasero diese gusto ver. Me parece la explicación más plausible. Y me resulta siniestra. ¿No puedes pasar a la posteridad siendo obeso o qué? ¿Hay que desterrar la gordura incluso de la Historia?

