Sólo existen dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y de la primera no estoy completamente seguro.
A Einstein

Puesto que el año anterior nos salió tan bien (y tan barata) la experiencia de irnos en plan familiar de viaje, este año, Sister San, Prima Espe y una misma decidimos espe-sopa-en-el-avion.jpgrepetir. Esta vez, a Roma, que es algo así como La Meca familiar. Se nos cayó Nane - que ya ha estado dos veces en la Ciudad Eterna y que, además, no pudo pillar vacaciones- que no es de la familia, pero como si lo fuera (siempre aceptamos nuevos miembros en la tribu, somos gente dada a la adopción) y la echamos de menos, sobre todo a la hora de orientarnos con el mapa. Como ella no comparte genes con nosotras, carece de nuestra tendencia natural a perdernos. Menos mal que nos conocemos y tuvimos la prudencia de pedir consejo a mi tío que, como también nos conoce y conoce Roma, nos montó cuatro itinerarios (uno por día) a prueba de gente inútil para orientarse. Lo mejor de su Manual Para Estar Cuatro Días En Roma Y Perder El Menor Tiempo Posible Buscando La Calle Correcta, fue la introducción-recomendación:

Se aconseja no llevar bolsos y, si se hace, que sea lo más pequeño y herméticamente cerrado posible. La documentación nunca en el bolso, sino en cualquier parte que sea súper-segura. Lo mismo el dinero. Allí no puedes fiarte ni de tu padre. La ciudad está bajo los cuidados de San Dimas, el patrono de los ladrones.

san-y-yo-avion.jpgNos encantó porque no tiene desperdicio, pero aquí mi tío patinó un poco: primera porque vivimos en Barcelona, que no estará bajo la protección de San Dimas, pero vaya si podría. Y la segunda porque robarnos a nosotras es a) una pérdida de tiempo (no tenemos un duro) y b) pelín peligroso, como podría confirmar la rumana que trató de meter mano en el bolso de mi prima y no sólo no se llevó ni un triste euro sino que encima recibió un sopapo. Mi prima mide metro y medio, pero es todo pura mala leche concentrada.

Día 1

Plaza del Popolo- Plaza Spagna.

Tiempo necesario: muy poco para personas normales. A nosotras nos llevó cuatro horas. No sólo nos perdimos, es que hicimos unas pocas paradas para capuccino.

Metro: parada de Flaminio (está al lado de la Villa Borghese, que vale mucho la pena… pero como había poco tiempo, lo dejaremos para la próxima vez).

plaza-del-popolo-blog.jpgPlaza del Popolo: Pues eso, una plaza. Tiene uno de los muchos obeliscos que los romanos - los de las sandalias y las falditas, se entiende, que eran gente antigua pero ya practicaban el expolio- se trajeron de Egipto y que luego, a lo largo de los siglos, el gobernante de turno ha ido cambiando de ubicación para dejar más monas sus obras públicas. Tiene dos iglesias iguales, una junto a la otra, que se ve que es algo que tenía que hacernos gracia. Pero como somos personas prácticas, a nosotras nos pareció bastante tonto. ¿Por qué necesitas dos, para empezar? Si era por falta de aforo, ¿no habría sido más práctico hacer una bien grande? Y es que, para rematar el asunto, las construyeron a la vez. Que si hubiese sido porque una se les quedó pequeña, pase. En todo caso, ya que quieres hacer dos ¿para qué iguales si en la variedad está el gusto? ¿para evitar competencia desleal? La religión ya es algo bastante confuso a veces (con vírgenes que se quedan embarazadas de palomas y cosas de esas) para encima añadirle estas cosas.

(En la foto se puede apreciar que hacia un asco de día).

Jardines del Pincio: Se llega desde la plaza, por unas escaleras que suben hasta arriba. Son muy bonitos y todo eso, pero salir de allí fue absurdamente complicado y terminamos recorriendo el parque de norte a sur y de este a oeste sin más objetivo que salir de allí, a poder ser antes de que anocheciera y salieran los hombres lobo o el fantasma furioso de Lucrecia Borgia o lo que tengan por ahí. De acuerdo que nosotras somos fatales leyendo mapas, pero es que aquel mapa estaba hecho con una mala follá que no es normal.

(Las fotos que hicimos aquí no valen la pena porque estábamos hartas del parque ése y sólo queríamos largarnos).

Trinitá dei Monti: Cuando uno consigue encontrar el camino que lleva desde el Pincio hasta aquí, pues es muy fácil de llegar. Por fuera, la iglesia es muy bonita. Por dentro no la vimos porque a esas horas ya estaba cerrada: fue el precio a pagar por perdernos en el Pincio. De todas formas, será por iglesias en Roma… La gracia de ésta es que, en sus tiempos, estaba ahí arriba, un poco incomunicada (a mí me lo vas a contar) y para remediar el asunto, hicieron las famosas escalinatas de la plaza Spagna. Mi tío, en un arranque de amor paternal y tial (bueno, amor de tío) nos organizó el mapa para que no tuviéramos que subir la escalinata, sólo bajarla que cansa menos. El resultado fue a) que nos perdimos llegando hasta allí y nos pegamos una paliza a caminar, como ya he señalado y b) que todas nuestras fotos de la plaza Spagna están al revés: todo el mundo fotografía la plaza desde abajo, con la fuente en primer plano… Y nosotras le hicimos la foto desde arriba, con la fuente al fondo así que tenemos que dar un montón de explicaciones. Es por estas cosas que yo soy partidaria de comprar postales: la foto siempre está bien hecha y, por si alguien no reconoce el monumento, en el dorso está anotado de qué se trata.

plaza-espana-blog-1.jpg

Plaza Spagna: echándole un vistazo a nuestras respectivas guías turísticas, nos dimos cuenta de que existen dos escuelas de pensamiento respecto a las plazas romanas. Una defiende que la de Spagna es la más bonita y la otra, que lo es la Plaza Navona. No es por cuestiones nacionalistas ni nada de eso, pero a mí ésta me gusta muchísimo más. Es más enana, cierto, y es más fácil morir atropellada (claro que eso es relativamente fácil en cualquier parte de Roma) y con la fuente de la Barca Bernini no es que se diera mucho curro. Pero es que me gusta justo por eso. Por eso y porque puedes entrar dentro de la fuente, que es algo que me hace mucha gracia. También puedes beber agua, pero eso ya lo dejo para los aventureros, que yo soy una turista aprensiva. Si alguien tiene pasta (mucha pasta), puede tirar todo recto, por Vía Condotti y gastarse en un par de zapatos lo que yo pago de alquiler en dos meses.

Embajada de España ante la Santa Sede: está al lado de la plaza y como nos la puso mi tío en el itinerario, pues fuimos y la miramos. Tampoco es que nos emocionara mucho (a él sí, porque se ve que es la sede diplomática más antigua de Roma, lo cual dice mucho de España) pero convinimos en que estaba bien saber dónde refugiarnos si nos metíamos en algún lío cuando fuéramos al Vaticano.

Después, se desanda el camino, de vuelta a la plaza y se pilla el metro en Spagna. Todos los itinerarios empezaban y acababan en estaciones de metro porque mi tío, que es sangre de nuestra sangre, no se fía de que sepamos leer mapas pero sí de que sepamos pillar metros.

metro-espana-blog.jpg

Y hasta aquí por hoy. Por hoy, sí porque pienso seguir dando el coñazo un ratito con el tema. De hecho, mañana será peor: hoy es mi último día de vacaciones invernales y estoy en pleno síndrome pre-post-vacacional, que es como el post vacacional pero mejor porque, aunque estés sufriendo te quedan apenas unas horas de vacaciones al menos sigues de vacaciones.

Nunca en domingo

14 de January, 2008

Cosas que uno puede hacer en domingo:

- Dormir.

- Desayunar en plan “continental”: café con leche, tostadas con mantequilla y mermelada, zumo, cereales…

- Hacer una maratón de “El Señor de los Anillos” (o de Futurama).

- Pillar el Cocina para Torpes y hacer experimentos en los fogones.

- Tratar de superar la página 52 de Los pilares de la tierra (se ve que después de eso, el libro está genial).

- Quitar el árbol de Navidad de una vez.

- Depilarse las cejas, hacerse las uñas, ponerse la mascarilla de la cara, estrenar el antifaz relajante que tengo en la nevera .

- Pelearse con la pareja.

- Reconciliarse con la pareja.

- Ir a la Ciudadela a ver el Mamut.

- Hacer fotos de pintadas. O de lo que uno quiera, claro.

- Colgar de una vez ese cuadro.

- Limpiar la casa (coñazo, pero hay que hacerlo alguna vez).

- Poner al día el blog.

- Echarle un vistazo al LastMinute y organizarse vacaciones.

- Hacer la sobremesa y luego echarse una siesta.

- Buscar en internet biografías de psicópatas y luego pasar mucho miedo.

- Pegarse la tarde jugando al Catán.

- Darse una vuelta por el Barri Gótic.

- Rescatar la bici antes de que te roben el sillín y arreglar de una vez la rueda pinchada.

- Invitar a merendar a toda la gente que aún no ha visto el piso nuevo.

- Darse una vuelta por el barrio en busca de supermercados, bares pagables y una peluquería con precios razonables.

Hay gente que puede repartir estas cosas entre el sábado y el domingo porque dispone de ambos. Yo sólo puedo hacerlas en domingo porque es el único día que no curro… En teoría.

¿De verdad hacía falta abrir ayer? ¿No va contra la Declaración de los Derechos Humanos machacar a la gente durante todo el mes que duran las Navidades y, luego, cuando están exhaustos, obligarles a currar el Primer Domingo de Rebajas? ¿Es necesario? ¿De verdad la gente no puede comprar los otros seis días de la semana, con un horario comercial de 12 horas diarias sin interrupción?

Y lo peor es que se vende en domingo. Poco pero lo bastante como para que, el año que viene, tengamos que volver a abrir.

Cosas a NO hacer en domingo:

- Comprar.

Y es que los que negocian estos horarios, no curran nunca en domingo.

Mañana hoy será ayer

22 de December, 2007

Siempre me han parecido muy instructivas las casas-museo o, en su defecto, las salas de los grandes museos dedicadas al mobiliario de siglos pasados. Aunque digan que todo tiempo pasado fue mejor, lo cierto es que a menudo pecamos de “cronocentrismo” y nos cuesta creer que había vida - y que tampoco se estaba mal - antes de que existieran la lavadora, el móvil y el champú anti-caspa. En una casa museo, además de intentar imaginar cómo sería guardar la ropa blanca en aquellos armarios tan enormes, se puede hacer un ejercicio de humildad muy útil: probablemente, nuestros ancestros vivían más incómodos pero se las debían arreglar bastante bien para empezar porque, si no, la humanidad se hubiera dado por vencida y nosotros no estaríamos aquí.

¿Cómo serán las casas-museo que evoquen nuestro cambio de siglo? Si por mí fuera, no habría duda: serían las tiendas Ikea. Bastaría con convertir las cajas en taquillas, el almacén en la Tienda del Museo y mantener tal cual la exposición de muebles. Los nietos de nuestros nietos se podrían hacer así una idea perfecta de cómo vivían sus antepasados. De cómo vivían todos, de hecho: todo el que compra en Ikea puede estar seguro de que se encontrara muebles exactamente iguales a los suyos en los lugares más insospechados: desde la casa de un amigo a la consulta del dentista. Se podrían sorprender de nuestro ingenio y destreza, ya que los carteles explicativos especificarían que los seres humanos de principios del siglo XXI se montaban los muebles ellos mismos. Aquí deberían dedicar una vitrina a la Llave Allen y a los manuales de instrucciones, como homenaje a todos aquellos que, alguna vez en la vida, se han tenido que enfrentar al montaje del armario Rakke. Mientras que nosotros tenemos que conformarnos con saber cómo vivían aquellos que podían permitirse muebles de calidad suficientemente buena como para sobrevivir a los siglos, nuestros descendientes se podrán hacer una muy buena idea de cómo era nuestra existencia: encajonados en pisos minúsculos, sin un duro y poco originales… en parte porque no nos podemos permitir otra cosa y, en parte, porque somos hiper sensibles a la publicidad. Y aquello de la República Independiente de Mi Casa (la reformulación de “mi casa es mi castillo”) nos ha llegado al corazón a todos. Claro que todo esto será posible en el caso de que el planeta aguante hasta el siglo XXII y que el cartón - materia prima de la mayoría de los productos Ikea - sea más perdurable de lo que parece a primera vista

 

 

Publicado en el Diari Maresme el 21 de Diciembre 07

El fantasma de las Navidades Presentes
(Publicado el 03 diciembre 2005)

Pues nada, ya ha empezado la locura. Es salir el calvo de la Lotería de Navidad en la tele y todo el mundo a comprar como si mañana fueran a declarar ilegales las tiendas. Y sí, ya sé que empiezan a poner los anuncios del Gordo de Navidad en Agosto. No sabéis cuánto tiempo hace que me dicen eso de: “¿Qué plazo tengo para cambiarlo? Es que es para Navidad”.

No es que yo sea una Miss Scrooge de nacimiento. Para nada, antes a mí me encantaba la Navidad y los villancicos y las luces en las calles como si toda la ciudad fuese Studio 54 y todo el rollo. La conversión en el Grinch vino cuando empecé a currar en el comercio y descubrí el Lado Oscuro de la Navidad. Y es que cuando te pasas 20 días currando del tirón, a veces echando 9 ó 10 horas y escuchando una y otra vez todos los Christmas Greatest Hits, lo único que le pides a los Reyes Magos es que SE ACABEN DE UNA PUTA VEZ LAS FIESTAS. Francamente, estoy convencida de que, si existieran Papa Noel y Compañía serían peña muy, muy amargada y la proporción de regalos horrendos e inútiles se dispararía.

Si alguien cree que exagero puede pillarse un currito de Navidad en cualquier tienda el año que viene y luego que me lo cuente. Quien no lo haya hecho no tiene NI IDEA de lo plasta, mal educada, impaciente, insoportable y, en resumen, digna de reencarnarse en una cucaracha, escarabajo pelotero o militante del PP que puede llegar a ser la gente.

Con el espíritu cívico que caracteriza a este blog, voy a daros unas pequeñas pautas/consejos/directrices para que no os comportéis como auténticos capullos en las tiendas y no sufráis las múltiples y variadas Venganzas del Dependiente (que las hay, pero no os las pienso explicar porque son sólo para iniciados).

1. Si te molesta hacer cola, NO COMPRES EN SÁBADO/DOMINGO/FESTIVO. Para tu información, son los días en los que compra todo el mundo así que vas a tener que esperar para todo. Asúmelo y no te quejes ni lo pagues con quien te atienda. Al fin y al cabo, eres TÚ quien tiene ideas poco originales.
2. Si no te gusta cómo te han envuelto el regalo, pues compras papel y te lo envuelves tú, a ver qué tal se te da. La papiroflexia no forma parte de los cursos de formación de las tiendas.
3. Entrar en una tienda cinco minutos antes de que cierren es bastante feo. Columpiarse todo lo posible una vez han cerrado, es UNA PUTADA. La gente que trabaja ahí no brota del suelo. Tienen casa y quieren irse a ella. Y no jodas con que “es el único momento en que puedo ir”. Con un horario de apertura de 12 horas, 20 días sin interrupción SEGURO que encuentras otro momento.
4. (Esta sirve para todo el año) NO, NO TE REGALAMOS NADA POR GASTARTE TANTO DINERO EN NUESTRA TIENDA. Al fin y al cabo, nadie te ha obligado a hacerlo. Si eres un manirroto o tienes gustos caros, es cosa tuya, no nuestra.
5. No somos tu madre: si pierdes tu ticket, se te rompen las cosas nada más salir de la tienda, pierdes los vales de cambio o cosas similares, no es nuestro problema.
6. Si la persona que te atiende se equivoca, no bufes, te cabrees ni montes el pollo. ¿Tú no te equivocas nunca o qué? Si quieres cabrearte con gente que se equivoca ahí tienes a Bush, a los polis ingleses que se cargaron a aquel chico brasileño, a la Iglesia Católica, a la Bayer (que inventó la heorina), etc. Esto no es como si te tuvieran que amputar la pierna izquierda y te cortaran la derecha. Es una puta compra. Tiene solución. Relájate.
7. Si necesitas algo urgentemente para HOY, haberlo comprado antes de ayer. No somos responsables de tus irresponsabilidades.
8. Si te parece una putada que el día 24 cerremos a las 8 y que no abramos ni el 25 ni el 26 es que eres un mal bicho sin entrañas que merece atragantarse con los langostinos. Te recuerdo que nosotros no somos huérfanos adoptados y adiestrados por las empresas para atenderte.
9. (Ésta la pongo como dependienta y como educadora). Las tiendas no son buenos lugares para los críos. Si no te queda más remedio que traerlos, al menos controlalos. Igual a ti te parecen monísimos cuando ensucian, rompen y desordenan. A nosotros no. Ser un niño no le da licencia para hacer el simio y tener uno tampoco te la da a tí para ignorarlo. Educa a tus mini-yo… Y mejor que a una tienda, LLÉVALOS AL PARQUE
10. No vale quejarse de los dependientes a sus jefes si no viene tu madre para que nosotros podamos quejarnos de tí a ella.

Por ahora,- importante, POR AHORA,- esto es todo. Ser buenos con la gente. Si alguien no es amable con vosotros es, probablemente, porque no os lo habéis merecido. Así que chutáos un poquito de espíritu navideño y portaos bien u os traerán carbón.

Cinco pensamientos positivos para comportarse como una Persona en este tipo de situaciones.

1. No te estamos puteando a ti expresamente entre millones de personas. Si doscientas personas se pusieron en la cola antes que tú, no es culpa nuestra. Y ya puestos, tampoco lo es de esas doscientas personas. Ellas vinieron antes.

2. No te estamos puteando a ti expresamente entre millones de personas. Si sesenta personas están llamando al mismo tiempo a un mismo número de teléfono, nos va a llevar rato atenderte.

3. No te estamos puteando a ti expresamente entre millones de personas. El Camp Nou también tiene un aforo limitado. Hay un momento en que las entradas se acaban. No nos las hemos quedado ni las tenemos guardadas para nuestros “compromisos” (¿qué empresa tiene compromisos como para llenar el Camp Nou?). Simplemente, las mates funcionan. Si setenta mil personas compran entradas el mismo día, las entradas se acaban. Aritmética pura.

4. No te estamos puteando a ti expresamente entre millones de personas. Si has dejado colgado el curro para venir a comprar las entradas, si vienes desde la quinta forca, si tu matrimonio depende de conseguir las entradas… Lo siento, pero no puedo hacer absolutamente nada más de lo que hago, que es dártelas cuando te toque el turno y cobrarlas. Si nosotros te dijéramos: llevo aquí casi doce horas, me duelen hasta las pestañas, tengo a mi novio en casa convencido de que estoy cometiendo adulterio con el Boss, hace días que le grito a todo el mundo de los estresada que estoy y me ataca la úlcera pensando en mi bandeja de trabajo pendiente, aunque también puede que sea porque hace días que no como nada caliente… Contestarías “no me cuentes tu vida” ¿verdad? Cada uno elige en lo que se mete. Yo me metí a currar aquí y tú te metiste en la cola. A cada uno, lo suyo.

5. No te estamos puteando a ti expresamente entre millones de personas. Nos organizamos tan bien como podemos con los elementos a nuestro alcance. No hemos diseñado las cosas con la mala baba de que te quedes sin las entradas que querías o sin entradas simplemente. Sacar entradas de la nada está fuera de nuestras habilidades. El día que las venda Harry Potter, pides que haga más grande el Camp Nou a golpe de varita.

En resumen: si mil millones de chinos dan una patada al suelo a la vez, se lía ¿verdad? Pues siento comunicar que cada uno de nosotros no somos el único, el primero y el más importante de los seres humanos. Que lo que se te ha ocurrido a tí, se le ha ocurrido también a muchísima gente. Y que, la verdad, perder los papeles por estas cosas hace que una termine pensando que, en la próxima vida, sería mejor reencarnarse en pelusa de polvo, en plancton, en ácaro o en lombriz intestinal. Porque los seres humanos a veces hacen pasar mucha vergüenza ajena.

PS: que conste que la mayoría de la gente se comportó muy bien… pero ha habido suficientes casos de auténtica ida de olla, mala educación y ataque de hiper egoísmo (es que A MÍ me tienes que solucionar esto) que el tema se ha merecido este post.

Tengo, debo, quiero.

22 de November, 2007

Hace un par de días llegaron ya a la tienda las agendas para el 2008 y una, que tiene sus momentos de repija, eligió una tipo moleskine (estúpidamente caras, lo sé). Como me encanta estrenar cosas ya le he puesto nombre y he empezado a anotar teléfonos y fechas importantes, como mis próximas vacaciones de invierno… que por cierto penden de un hilo pero ésa es otra historia. Y ya que estaba preparando la nueva agenda, le he estado echando un vistazo a la vieja… Y me ha entrado la depresión. Hay pocos, poquísimos días en los que no haya nada anotado. Y el 95% de las notas eran de cosas que tenía que hacer. Vale, es lógico. Las cosas que me apetece hacer, las hago y punto, no suelo necesitar la agenda para recordarlas. Pero es que, al cabo del día, las cosas que tengo que hacer no sólo superan con creces las que quiero hacer sino que apenas me dejan tiempo para algo que no sean obligaciones. No importa que muchas de esas cosas sean auto impuestas o que me vayan a reportar algún beneficio. Parece que si no las planteo como un deber no voy a cumplirlas. Y lo que planteas como un deber, te angustia si no lo llevas a término. Una manera bien tonta de currarte una hermosa úlcera. A menudo, cuando me voy a la cama, hago repaso de la jornada y me encuentro con que la mayor parte del día ha sido una cadena de obligaciones y que he dejado de hacer cosas que me apetecían - quedar con alguien para tomar un café, escribir en el blog, terminar un libro…- que, al quedarse colgadas pasan a ser un nuevo “tengo qué…”. Igual es un error de planteamiento por mi parte pero, mirando a mi alrededor, me doy cuenta que no soy la única que lo comete.

Me plantearía desterrar el “tengo qué…” como propósito de Año Nuevo. Pero los propósitos de Año Nuevo no son más que “tengo qué” encubiertos. Y mal empezamos si me lo planteo así.

El miércoles fue mi Día De Mudanza. Lo pongo así, en mayúsculas, porque me dieron el día libre y todo para que me apañara la casa. Evidentemente, fue todo una pesadilla y, por supuesto, el 99% de mis efectos personales siguen en cajas en casa de mis padres. Eso sí, ya tengo cama y armario (enorme y vacío… no sé dónde está mi ropa), ahora sólo tengo que poner en práctica mis habilidades en el tetris para colocarlo todo en mi nueva habitación.

Pero a lo que iba… Por motivos que no vienen al caso (y que tienen que ver con el armario Rakke de Ikea, el hecho de que comprara herramientas y me las olvidara en el coche de mi tía y con la paciencia bajo mínimos del Gestor del Blog que empezaba a plantearse hacerme un piercing con la Llave Allen) terminé corriendo como un pollo sin cabeza por la calle Diputació en busca de un cajero y una ferretería. En un semáforo se me acercó - más bien invadió mi espacio personal como un elefante en una cacharrería- la barriga de un señor y, segundos después, el resto del señor, que olía como si se hubiera bebido la factoría de la Damm enterita. Empezó a preguntarme en Drunk English no sé qué puñetas y al final perdí los nervios y le contesté “ay! déjame en paz!”. También mascullé un “vete a la mierda, borracho asqueroso” que no entendió, por supuesto. Si algo caracteriza a los británicos es su rotunda negativa a aprender idiomas. Ni siquiera se molestan en aprender lo básico: “buenos días”, “gracias” e “hijo puta”, que son las primeras palabras que procuramos aprender los españolitos en cualquier lengua. Como yo sí sé inglés porque no he podido evitarlo, al final me dí cuenta de que el “gueiskanoc?” con que se me había dirigido significaba “¿Dónde está el Camp Nou?”.

Como éste había unos cuantos sueltos por Barcelona haciendo el cerdo, el jabalí y otros animales que probablemente no se merecen la comparación. Todos bebiéndose hasta el agua de las fuentes de la Plaza Cataluña (que seguro que coloca, dicho sea de paso), meándose por doquier y vociferando. En momentos así, me acuerdo del Top Ten aquel de los Lugares Más Decepcionantes del Mundo y del cuatro puesto de las Ramblas. Merecidísimo gracias a espécimenes así que refuerzan mi opinión de que viven en una isla porque a) Dios existe y b) en su infinita sabiduría, decidió dejarlos apartaditos del resto de la humanidad. Todo eso da vergüenza ajena. Y mucha. Pero lo que da vergüenza propia (y ésa es peor que la ajena) fue la decisión municipal de “dejarles hacer porque si no podría haber disturbios”. Acojonante. En el famoso macro botellón del año pasado, los mossos se dedicaron a cargar contra niñatos sin ningún escrúpulo pero se ve que a los simios estos hay que dejarlos beber en la calle y dónde les pete, que si no van y se enfadan. Yo tengo que vigilar para que mi perro no se mee en lugares dónde pueda molestar a alguien, pero los hoolingans estos pueden hacer sus cosas en mi portería y no pasa nada. ¿Somos idiotas o qué? Empiezo a pensar que sí, lo somos. ¿Por qué no nos tumbamos todos y que nos usen de felpudo? Es que casi es lo único que nos falta.

Y lo peor es que ésta es otra en la lista. Apagones que dejan sin luz tres días a media ciudad. Servicio de transporte público que parecen una gincana… Y nada, nos quejamos en el bar y en la tele y sí, va Montilla y dice al Gobierno central que por aquí estamos muy enfadaditos… pero seguimos tragando. Una detrás de otra. Que sorprende que aún nos quede pelo con la cantidad de él que nos toman día sí, día también.

Lo bonito y lo trágico de la democracia es que terminamos teniendo el gobierno que nos merecemos.

Perpleja en la sección infantil

5 de November, 2007

hansel-and-gretel.JPGUna vez, cuando trabajaba de cuenta cuentos (que nadie se emocione, lo hacía fatal) me dio por explicarle a los niños de P3 mi cuento favorito: Hansel y Gretel. Fue un desastre: hubo lloros, gritos y a más de uno se le vació la vejiga de miedo. Hasta ese momento, ingenua de mí, nunca había caído en la cuenta de que es un relato de terror puro y duro: niños abandonados en bosque espeluznante por un padre calzonazos acaban secuestrados por una bruja caníbal. Podría ser el argumento de una peli de miedo. De hecho, lo es: quién me diga que lo de la Bruja de Blair es original debería volver al parvulario. Después de haber desatado el pánico con ese cuento, me dediqué a hilar más fino a la hora de escoger mi repertorio y me encontré con que la gran mayoría de los cuentos infantiles “clásicos” - las historias que me contaba mi abuelito antes de irme a dormir- eran carne de censura. Antes de atravesar el pasa purés de la Disney, las hermanas de Cenicienta se rebanaban los pies para que les entrara el zapatito. La Sirenita tenía que apuñalar al príncipe si no quería convertirse en espuma de mar. La madrastra de Blancanieves quería comerse el corazón caperucita-y-el-zalamero-del-lobo.jpgde ésta y el Lobo devoraba a la Abuelita y a Caperucita sin que viniera ningún leñador (ni el osito Misha, en mi versión) a rescatarlas. Y eso sólo por mencionar los más famosos: si alguien tiene la oportunidad de pillar los cuentos completos de los Grimm, que lo haga. Hay tanto asesinato, mutilación y maldades que a ratos parece que estés leyendo el Antiguo Testamento. Supongo que quién decide qué etiqueta colgar a cada texto concluyó que si había niños implicados, el texto puede justificar el que se incluyan algunas ilustraciones monas y hay cierto rollo pedagógico, la cosa iba al saco de “infantil”. Desde luego, si algo tienen los cuentos clásicos es moraleja: si te sales del camino correcto, te come el lobo. No aceptes caramelos de los extraños, etc, etc.

Siempre me ha llamado la atención que, mientras que la literatura para niños es un género en sí, no lo es la literatura para adultos. Bueno, miento: si pides un libro para adultos en una librería, te indicarán dónde encontrar la literatura erótica, es cierto. Pero, dejando ese caso concreto a un lado, no es un género: es literatura a secas. Cuando a un libro le empiezan a sacar géneros, mal asunto, porque todos los géneros son “menores”. Y a mí eso me fastidia grandemente. ¿Menor que qué? ¿Menor porque los lectores potenciales son más bien bajitos? ¿Menor por ser más cortos? Dudo mucho que alguien tenga el morro de decir que es menor porque es más “fácil” de escribir: crear una historia lo bastante breve alicia.jpgcomo para que un niño pueda seguir el hilo, con suficiente emoción o personajes interesantes para engancharle y en un lenguaje lo bastante simple como para que lo entienda solo pero no tanto como para hacerle sentir tonto… me parece algo jodidamente complicado y no al alcance de cualquiera. Además, yo me cuidaría mucho de usar adjetivos como “simple” o con menos valor artístico: en este saco se meten libros como Peter Pan, Alicia en el País de las Maravillas, El Principito o buena parte de la producción de Roal Dalh (mi preferido mil veces y mil veces más. Me leería con gusto hasta su lista de la compra) . Cualquiera de ellos deja a la altura del betún a El Código da Vinci, por decir algo que haya leído TODO el mundo. No es que menosprecie la literatura “para adultos” (que parece que lo haga usando de ejemplo la cosa esa de Dan Brown) pero creo que hay el doble de mérito en escribir algo que pueda fascinar a cualquiera, tenga la edad que tenga que escribir sólo para los que tienen la misma que tú. A todo esto y ya que de best-sellers estamos hablando, que nadie olvide que el gran pelotazo editorial de los últimos años es, ni más ni menos, que un libro infantil: a ver quién puede medirse con Harry Potter (que es como los Cinco mezclado con Cenicienta y Carrie, todo al mismo tiempo. Y que conste que a mí me chifla mil veces Harry Potter). Recomiendo encarecidamente, echar un vistazo a la sección de literatura infantil: si a alguien le da corte, por tener ya una edad, que se agencie un niño para tener una excusa. Ahí van algunas razones, por si las ya expuestas no fueran suficientes:

- Los libros son cortos. Imposible que se te hagan pesados

- Las ilustraciones son chulas. ¡Vivan los libros con dibujos!

- Los malos son geniales. No se buscan excusas para serlo.

- Aprendes cosas. Posiblemente, ya sabes la mayoría pero nunca viene mal un repaso.

Recomendaciones de la sección de infantil

1. Las Brujas/James y el Melocotón Gigante/Matilda (por decir algunos) de Roal Dalh.

2. Los libros de Molly Moon (es el perro ése con los ojos raros).

3. Bailando en mis bragas invisibles de Louise Rennison (no lo he leido, pero con ese título promete muy mucho)

4. El Árbol Rojo de Shaun Tan. Nunca entendí por qué este libro estaba en literatura infantil. ¿Será por los dibujos? Es pura terapia para días malos.

 

el-arbol-rojo.jpg

Y por último, pero no menos importante, aléjense de Teo y Las Tres Mellizas. Ya sé que son educativos y que esto no tiene valor de recomendación porque se basa en una fobia personal y probablemente no muy justificada. Pero es que no soporto a los niños repollo.

 

 

Noticias breves

23 de October, 2007

Esto de la mudanza por capítulos empieza a ser un poco desquiciante. Tengo la casa de mis padres convertida en un mercadillo, con mis muebles repartidos por su casa, el recibidor (que a todo esto, es una habitación de lo más tonta y un desperdicio de espacio) completamente ocupado con cajas y bolsas, la ropa escampada por todas partes y mi Famoso Colchón Latex Natura de Lo Mónaco que me costó un año bien largo pagar, colocado sobre el colchón - mucho más modesto - de mis padres, con lo que la altura de su cama ha aumentado tanto que El Richard las pasa canutas para trepar a la cama. Eso sí se está dando unas natas de lo más graciosas. Por si fuera poco, mi ordenardor está desmontado y no hay intención alguna de montarlo hasta que me mude… Así que cuando llego a casa de mis padres tengo que esperar que mi papi acabe su partida de damas on line para pillar el teclado. Esto quiere decir que mis entradas en el blog en las próximas semanas van a ser escasas y breves. De hecho, ahora mismo estoy escribiendo porque he acaparado el pc del gestor (cuya casa estoy ocupando bastante descaradamente, dicho sea de paso) aprovechando que está viendo un partido aburridísimo del Barça.

En fin, que como no me va a dar tiempo a explayarme mucho, vamos a sintetizar los temas candidatos a ser entrada y que se van a quedar en nada por falta de tiempo.

Tema 1: Los Treinta. Pues los llevo muy bien. Inventariemos:

Nuevas arrugas: 0.

Arrugas a secas: 0.

Flaccidez, descolgamiento, necesidad de rellenarme la cara con colágeno (puajjjjjjj… casi tan repugnante como el concepto botox). -10.

Síndromes Bridget Jones: 0. Bueno, sigo torpe y culona pero eso lo he sido desde el día que vine al mundo.

Niños que me llaman “señora”: ninguno porque los niños de hoy en día no tienen respeto ni educación ni ná.

Llamadas de atención de mi reloj biológico: no le hago caso al despertador, que es más escandaloso, le voy a hacer caso al reloj ése, andaya!

Mejoras en mi situación financiera ahora que he llegado a la madurez: +20 euros que me han regalado hoy. No me quejo.

Tema 2: Hamilton demostrándole al mundo que es idiota (por si a alguien le quedaba alguna duda). No soy muy fan de la Fórmula 1 pero como soy bastante cruel, disfruto como una enana cuando el destino pone a los niñatos prepotentes y mimados en su sitio. Gustazo enorme el jeto que se les ha quedado a él y a Ron Dennis. Y, además, ganó Kimi. Años descojonándonos de mi hermana por ser la seguidora número uno de Raikkonen y va el tiempo y le da la razón.

- Tema 3: Comienza en Madrid el cásting para el musical de Heidi. Al final harán musicales con las instrucciones de la lavadora. Yo amo a Heidi porque soy así de friki, pero ¿era necesario? ¿de verdad? ¿cantarán “abuelito dime tú”? ¿cuándo versionarán Marco o Candy? Me gustaría especialmente lo de Candy porque mi madre no me dejaba ver la serie cuando era pequeña. Tenía la teoria de que me volvería imbécil si miraba mucho rato aquello.

Y esto es todo por ahora… eso y una montaña creciente de borradores que pueden que lleguen a algo si un día de estos puedo sentarme diez minutos y cuidar un poquito el blog.

Días para los 30: 1

19 de October, 2007

Hoy es mi último día como veinteañera. Mañana cambio de década. Mis planes para los próximos diez años son:

- Dejar de trabajar los sábados: empezamos con buen pie porque mañana me han dado fiesta (después de pasarme meses pidiendolo a mi jefa… Es su regalo de cumpleaños y sólo ha faltado ponerle un lazo para que me hiciera más ilu todavía).

- Ahorrar y esas cosas. Igual peta la burbuja inmobiliaria y hasta puedo comprarme un piso. Claro que eso no me quita el sueño.

- Sacarme el carnet de conducir. Sólo porque me da vergüenza no tenerlo a estas alturas. Aunque me da tanta pereza gastarme pasta en eso…

- Hacerme el tatuaje de una puta vez (y demostrar así al mundo que NO he madurado ni un pelo en todo este tiempo).

- Dejar de fumar. Ay, hasta a mí me da la risa…

- Ir a Australia. Si ahorro, claro. ¿Me compro un piso o me voy a Australia? No hay color, me voy a Australia. Carmen dice que sólo quiero ir para ver girar el agua en el desagüe en sentido contrario al que gira en este hemisferio. No sé de dónde ha sacado esa ocurrencia porque me conoce lo bastante como para saber que no me fijo en esas cosas en ningún hemisferio. Yo sólo quiero ir porque a) está lejos y b) todo es raro: los bichos son raros (y en muchos casos, jodidamente venenosos), la geografía es rara y la gente es rara. Lo único que me da cosa del asunto es que, con tantas horas de vuelo me dé el “síndrome de la clase turista” en el avión.

- … Bueno, sí más cosas, pero no me apetece seguir con esta lista, que me estreso.

Ahora tendría que reflexionar sobre la vida, la edad, la madurez y esas cosas. De hecho iba a hacerlo pero de repente me apetece más irme a tomar una birra. Lo cual dice mucho sobre mi actitud ante la vida, la edad, la madurez y esas cosas.

Cosas que pasaron un 20 de octubre

- Se fundó la ciudad de La Paz en Bolivia.

- Derrocaron al dictador Jorge Ubico en Guatemala (allí es el día de la Revolución).

- Aristóteles Onassis se casó con Jackie Kennedy.

- Empezó la Marcha Verde.

- Nacieron: Paulina Bonaparte, Rimbaud, Bela Lugosi y Viggo Mortensen (no todos a la vez, se entiende). Ah y el Pablo, de mi curro.

- Se murió: Burt Lancaster (y más gente, pero de la lista sólo me sonaba él)

Y, además, el 20 de Octubre es el Día Mundial del Controlador Aéreo. O sea, que mal día para volar porque deben andar todos de fiesta.