Malvados
7 de October, 2009Leo en la contraportada de El Periódico una entrevista de lo más interesante con una médico-monja que echa pestes de la vacuna de la Gripe A. Las echa como médico competente, no como monja que conste, y me la creo. Primero porque el que estés casada con alguien - aunque sea con la Iglesia- no influye en tu profesionalidad y la señora habla con criterio. Y segundo porque estoy más que dispuesta a creerme que todo este rollo responde más a los intereses de las farmacéuticas que a los de la población. ¿Por qué? Porque las farmacéuticas son de “los malos” de toda la vida y toda teoría de la conspiración en la que anden metidas siempre parece plausible.
Hay Malos oficiales. La industria farmacéutica,Hitler, la CIA, MacDonalds, Charles Manson, los franceses (que le caen mal a todo el mundo), Al Qaeda, Yoko Ono… Son la encarnación de la perfidia y punto pelota. Unos con más razón que otros, que más bien han tenido mala pata: la Bayer inventó la aspirina, seguro que hay franceses simpáticos que no tiran los tomates de los demás en la frontera y Yoko Ono anda metida en un montón de causas humanitarias. Pero da igual. Todos al mismo saco porque la humanidad necesita por igual héroes que villanos para que el mundo siga girando sobre su eje.
Así que es un follón cuando te encuentras con algo a lo que no sabes qué etiqueta colgarle. Caso Polansky. Le detienen y desde el gobierno francés hasta Pedro Almodóvar se llevan las manos a la cabeza. Cierto: lo que pasó, pasó hace décadas y la víctima ha pedido que se retiren los cargos. Pero pasó y me parece peliagudo hablar de “injusticia”. Como si ser un genio te colocara por encima del Bien y del Mal. Si fuera cualquiera persona de la calle, el mundo le habría crucificado hace rato, por no decir que no hubiera campado a sus anchas durante treinta años… ¿Nos inquieta descubrir que a la hora de la verdad no lo vemos todo en blanco y negro?

