(Después de una laaaaaaaaaaarga temporada desconectada de todo esto, no se me ha ocurrido nada mejor. Mis disculpas, he perdido la poca forma que tenía y me va a llevar un rato recuperarla)
Cinco casos en que el sablazo que te pegan por una entrada de cine valieron la pena… No por la peli, sino por el hecho de ir a una sala de cine a verla.
ET
La primera película que fui a ver al cine. O al menos, la primera que recuerdo. Mi santo padre también la recuerda, casi casi con el mismo horror que yo. Primero, el bicho ése me dio miedo y me tapé los ojos con las manos (eso sí, espiando entre los dedos). Luego empezó a caerme bien, hasta el punto que cuando los tios esos de blanco se lo llevan, empecé a llorar a moco tendido y a gritarle a mi santo padre: “¡que lo matan papá, que lo matan!” al tiempo que le sacudía el hombro, no recuerdo con qué intención. Posibilidades: a) yo pensaba que mi padre no se había dado cuenta aún de lo que estaba pasando en la pantalla o b) yo pretendía que papi hiciera algo al respecto . Mi santo padre es un señor con bigote al que no le gusta nada, pero nada, llamar la atención. Así que imaginaos el mal rato: tenía más público yo que ET. Para colmo, no me podía endosar a mi santa madre, como procede en estas situaciones, porque ella estaba llevando a sister Nuria - tres años de edad el día de autos- al baño cada diez minutos. A la peque le dio por ahí en parte porque tenía ganas y en parte se aburría. Sister San (en aquellos tiempos, cuatro años), fue la única que no dio por saco: estaba hecha un ovillo en su butaca roncando suavemente cual pequeño jabalí.
Después de esto, ni mi santo padre ni yo hemos querido volver a ver ET.
EL REY LEÓN
Esta me pilló bastante crecidita y me sirvió de expiación por mis pecados: lo que le hice pasar a la gente que tuvo que compartir sala conmigo en ET, lo viví yo en mis carnes con “El Rey León”. Si algo tiene la Disney es que no va a permitir que haya una generación que crezca sin saber que los padres se mueren. A la mía la traumatizaron matando a la madre de Bambi (menos a mí, que la vi de mayor. Evidentemente, mis padres se andaban con pies de plomo, después de lo de ET). A la siguiente, con la muerte del padre de Simba. Y a los críos de hoy, con la muerte de la madre de Nemo. El ciclo de la vida.
Esta es memorable porque, lloros aparte, tiene un punto de justicia poética que los ñús se carguen al león (en todo reportaje de La2 sobre leones, éstos siempre se jalan a los ñus). Además, propició que Valdi y yo (años después eso sí) acuñaramos el término “muerte por ñus” y la incluyéramos entre las 10 Formas de Morir Más Tontas De La Historia Del Cine.
TITANIC
Un miércoles -día del espectador- lluvioso, sister San y yo decidimos acercarnos al Coliseum y averiguar por qué todas las chicas que conocíamos no dejaban de suspirar con la película de marras. Sister San es digna hija de mi padre (que también es el suyo) y por lo tanto detesta hacer cola, así que compró las entradas en ServiCaixa y para allá nos fuimos en cuanto terminamos de comer. Al llegar al Coliseum, un poco antes de que abrieran, nos dimos cuenta del gravísimo error de cálculo que habíamos cometido: la primera sesión del día del espectador es territorio Inserso. Dicho así no parece una gran amenaza, pero cualquiera que haya sido sospechoso de intertar colársele a un abuelo sabrá de lo que me hablo; hubo un momento en el que temí seriamente por mi integridad física: como nosotras ya teníamos entradas, ignoramos la cola ante las taquillas y nos pusimos a esperar ante la puerta a que abrieran. Inmediatamente un: “¡¡¡Que se cuelan!!!” de la primera en la cola, a voz en grito. “Señora, que yo ya tengo las entradas“. “Tú qué vas a tener, si yo soy la primera y aquí no están vendiendo entradas“. “Señora, que se pueden comprar en el cajero“. En estas se abrió la taquilla, se abrieron las puertas y no me preguntéis cómo pero la señora logró pagar sus entradas y pasar por la puerta antes que nosotras, al grito de “yo llevo más rato esperando, y paso antes“. Eso es velocidad y lo demás, tonteria. Como decía un amigo mío: “un segundo es el tiempo que tarda una abuela en entrar al metro y sentarse en el único asiento libre de todo el vagón“. A ésta la dejamos pasar porque tenía un paraguas enorme y no le daba miedo usarlo. A los otros… pues como que no. Pero se vengaron. Vaya que sí.
¿Habéis intentado ver una peli con un sordo sentado en la fila de atrás? Bueno, con un sordo sólo no es tan grave, lo chungo es que sea un sordo y su señora, que u oía de coña o llevaba el sonotone a todo taco. Como el señor no oía ni jota, la señora le iba retrasmitiendo las frases del diálogo a voz en grito. Al final me rendí y asumí que era más fácil escuchar a la señora que a Kate Winslet. Hubiese sido soportable pero es que luego se pusieron a comentar las mejores jugadas (memorable la reacción a la escena de sexo: “pues a mí esto, me sobra, la verdad, qué falta hacía, con lo bonita que estaba saliendo la película, dime tú que necesidad hay de esto“) y claro, la señora se nos despistó y perdió el hilo del diálogo (con la consiguiente ristra de comentarios: “ay, ¿qué ha dicho? es que no lo he oido y ahora no sé qué están diciendo…” que hizo que nos perdiéramos unas cuantas frases más los cuatro: Sordo&Señora, sister San y una misma.
Todo esto durante tres horas… Y tengamos en cuenta que la única alternativa era concentrarse en la pantalla y mirar a DiCaprio.
BAILAR EN LA OSCURIDAD
Para esta nos juntamos Sister San, SuperMarta, una de las Gemelas (no recuerdo cuál), Sandra y la Amiga De Ibiza de SuperMarta , a quien, para abreviar, llamaremos ADI. Sister San y Sandra porque se ve que les gusta Lars Von Trier. En el caso de Sister San doy fe, pero es que a ella le van las chungeces más que a un tonto una tiza. La Gemela, ADI y una misma nos apuntamos porque… bueno, o nos faltan luces o nos sobra ingenuidad. Y SuperMarta se vino porque ésa se apunta a una epidemia. Yo estuve a punto de largarme del cine cuando empecé a ver por dónde iban los tiros. Pero me dió vergüenza (seré idiota) y pasó lo que pasó: ET, 2º Parte. ADI y yo lloramos a mares. Sandra directamente sollozoba sin ningún recato. La otra mitad del grupo mantuvieron el lagrimal seco toda la película. Ni se inmutaron (bueno, pusieron mala cara a nuestro despliegue emotivo y más cuando, tras agotar nuestros kleenex, nos acabamos los suyos). De hecho, no se explicaban por qué nos había afectado tanto hasta que ADI nos iluminó a todas: “¡Es que nosotras llevamos gafas! ¡No sabéis lo que es eso!“. A día de hoy, todavía no he encontrado una explicación mejor.
Gafotas, quedan advertidos.
8 Y 1/2
Para ser gafapasta hay que valer. Y la Perlita y yo no valemos y punto pelota. Un día nos dió por ir al Melies a
ver una peli muda (”Amanecer”, de Murnau) y como lo llevamos bien pensamos que todo el monte es orégano. Así que, semanas después, decidimos echarle un tiento a Fellini. ¿Por qué no? A mi santo padre le encanta Fellini, así que podía estar bien.
Más o menos a la media hora de película empecé a sospechar que no iba a llegar el momento en que aquello cobrara algún sentido. Cerca del final, llegué a la conclusión de que, en realidad, se trataba de un experimento sociológico: un montón de gente encerrada en una sala, mirando fijamente una pantalla en la que proyectan pajas mentales… A ver cuánto tiempo tarda alguien en volverse loco y matar a los demás o algo por el estilo. Pensaba que no se acabaría nunca, que iba a pasar el resto de mi existencia viendo a Marcelo Mastroianni y Claudia Cardinale haciendo el indio (bueno, eso él, ella se dedica a ser guapa). Gracias a Dios se acabó - el final fue lo que más me gustó… En parte porque quieras que no, te da la risa floja pero sobre todo por que era el final y ya podía marcharme- y nadie sufrió daños.
Lo curioso es que salimos del cine con la sensación de que nos habían tomado el pelo. Pero hasta a nosotras nos había hecho gracia. En cuanto a mi santo padre… Me encajó el gol de Fellini pero, se ponga como se ponga, no logrará que pique con Bergman.
Por siete eurazos y pico, lo mínimo es que salgas del cine con algo más que contar que el argumento de la peli.


Hola, me alegro de que hayas vuelto, además de verdad porque me ha encantado xD y además tenía ganas de leer algo y el resto ya no dan palo al agua (una que marca tendencias). Confieso que incluso llegué a considerar la posibilidad de empezar un libro, pero sólo de pensar en tener que pasar cada hoja… y lo cierto es que leído el lateral de una caja de cereales, leídas todas. Para tu tranquilidad no has perdido la forma ni el fondo (creo que el color mantiene el mismo valor hexadecimal). No sé cual fue la primera película que vi en el cine, pero sí recuerdo que en El Rey León (afortunadamente sólo dura 80 minutos aunque cuando aquello no fue eso lo que pensé) tuve audiocomentarios (¿les pagarán para ver si alguien pica y vuelve para intentar verla tranquilo?) de una niñita sentada detrás mío que estaba claro que ya se la había visto y que no quería que los demás disfrutáramos de tal honor, lo que sirvió para experimentar por primera vez el instinto asesino (qué curioso que fuera con una peli Disney, seguro que eso explica muchas cosas). Titanic no la he visto y si no sufro una lesión cerebral extremadamente grave no la veré nunca, bastante tiempo de mi vida he perdido ya haciendo tonterías.
Un saludo
Kris
10 de October, 2008
Te han faltado un par de comentarios… Como la señora de titanic sorprendiéndose con el hundimiento del barco, o la vez que fuimos con SuperMarta a ver Drácula de Coppola (peli por la que yo falté al cole un viernes por la tarde con permiso materno) y su comentario sobre “oh le ha sentado mal la comida!”
Como dice por ahi un monologuista de estos q están de moda con respecto a pelis largas
- Qué te ha parecido el final?
- Necesario!
Nuria
10 de October, 2008
Deberías intentar volver a ver Bailar en la oscuridad. Es una gran peli.
Titanic la fuimos a ver porque tú querías, yo no. a día de hoy todavía me averguenzo por haber pagado por eso.
Sister San
13 de October, 2008
Sister San de eso nada, que fuimos de mutuo acuerdo en plan experimento sociológico en nuestras propias carnes. Ahora no eludas tu responsabilidad… o hablaremos de Las chicas Gillmore
Sister Nuria… grande lo del final necesario. Hay pelis que deberían empezar por el final. De hecho, Irreversible, ahora que lo pienso, acaba por el final…
Kris, de verdad que así da gusto escribir aunque sea poco, jejeje. Me ha dejado estupefacta lo del spoiler infantil. Tan enanos y ya chafándole pelis a los demás. ¿Y estos van a pagar mi pensión? Miedo, mucho miedo…
Clarita
13 de October, 2008
Vaya ausencia! Aunque parece que ya terminó. Grandes momentos chungos los que has contado!
Milgrom
16 de October, 2008
Me quedo de tu lista con las dos primeras y “Bailar en la Oscuridad”… (la de Fellini no la he visto aún).
Lucinda
17 de October, 2008
Jajajajajaja… paso de comentar, paso porque no puedo… Jajajajajaja
Besos
Nanny Ogg
17 de October, 2008
No creo que esta gente nos vaya a pagar nada… En un plis nos montarán El Carrusel, como en La Fuga de Logan, y a desintegrar viejos, eso si no acabamos convertidos en Soylent Green. Casi que la primera opción es más higiénica… Pero yo venía a otra cosa… ah, sí: ¡¡Felicidades!! (Ha quedado muy bien después de estos mensajes esperanzadores, ¿no?). Disfrútalo, con o sin Coca-Cola.
Kris
20 de October, 2008