Sólo existen dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y de la primera no estoy completamente seguro.
A Einstein

Hace un par de días llegaron ya a la tienda las agendas para el 2008 y una, que tiene sus momentos de repija, eligió una tipo moleskine (estúpidamente caras, lo sé). Como me encanta estrenar cosas ya le he puesto nombre y he empezado a anotar teléfonos y fechas importantes, como mis próximas vacaciones de invierno… que por cierto penden de un hilo pero ésa es otra historia. Y ya que estaba preparando la nueva agenda, le he estado echando un vistazo a la vieja… Y me ha entrado la depresión. Hay pocos, poquísimos días en los que no haya nada anotado. Y el 95% de las notas eran de cosas que tenía que hacer. Vale, es lógico. Las cosas que me apetece hacer, las hago y punto, no suelo necesitar la agenda para recordarlas. Pero es que, al cabo del día, las cosas que tengo que hacer no sólo superan con creces las que quiero hacer sino que apenas me dejan tiempo para algo que no sean obligaciones. No importa que muchas de esas cosas sean auto impuestas o que me vayan a reportar algún beneficio. Parece que si no las planteo como un deber no voy a cumplirlas. Y lo que planteas como un deber, te angustia si no lo llevas a término. Una manera bien tonta de currarte una hermosa úlcera. A menudo, cuando me voy a la cama, hago repaso de la jornada y me encuentro con que la mayor parte del día ha sido una cadena de obligaciones y que he dejado de hacer cosas que me apetecían – quedar con alguien para tomar un café, escribir en el blog, terminar un libro…- que, al quedarse colgadas pasan a ser un nuevo “tengo qué…”. Igual es un error de planteamiento por mi parte pero, mirando a mi alrededor, me doy cuenta que no soy la única que lo comete.

Me plantearía desterrar el “tengo qué…” como propósito de Año Nuevo. Pero los propósitos de Año Nuevo no son más que “tengo qué” encubiertos. Y mal empezamos si me lo planteo así.

15 estupefact@s en “Tengo, debo, quiero.”

  1. Vaya dilema.
    En mi agenda (todavia de las de formato escolar que empiezan en septiembre, es lo que tiene la universidad) me dedico a apuntar todo lo que pasa por mi cabeza y hacer dibujitos. Pero porque me aburro en clase!.

    MerylSpider

  2. Yo en mi agenda generalmente sólo apunto los gastos, porque estamos en una sociedad consumista y eso es lo que mueve nuestras vidas. Bueno, en realidad es una costumbre inculcada. Lo que tengo que hacer siempre lo apunto en papelitos sueltos, cuando curiosamente esa es la finalidad de las agendas, espíritu de contradicción (ese es todo mío).
    Me ha gustado mucho la entrada. Difícil encrucijada.

    Kris

  3. Yo creo que, muchas veces, nos llenamos de “tengo que…” y “debería…” sin sentido y se nos va la vida haciendo lo que debemos y dejando de lado lo que queremos cuando, quizás, debería ser al contrario.

    Besos

    Nanny-Ogg

  4. A mi en mi caso no me compensaban los ‘tengo que’.

    La mayoria de las obligaciones nos la imponemos nosotros solitos; ir a buscar a tu hijo a la guarderia es una obligacion externa, pero la mayoria de las obligaciones que tenemos (al menos yo) son del tipo,’tengo que salir a correr porque me hace bien’

    Mas bien me hace el no ‘tener que hacer nada’, asi que un servidor solo hace lo necesario para subsistir.

    Muerte al futuro prometido por el que hipotecamos el presente!!

    Portrait

  5. Le doy la razón a Portrait, muchas de nuestras obligaciones son autoimpuestas. Es por eso, porque son autoimpuestas que muchas veces prescindo de ellas, porqué sino necesitaria varias vidas para llevarlas a cabo. Las que sí me he autoimpuesto y forman parte de mi proyecto vital son: Acabar el libro que empecé a escribir y vender los guiones que hago a alguna productora. El resto como que me importa menos. Sobre la acumulación de cosas, yo creo que de mayor tendré Síndrome de Diógenes, ya que tiendo a acumular todo lo que me gusta, menos mal que mi novia me frena que sino.

    Milgrom

  6. por eso yo no tengo agendas… me deprime soberanamente darme cuenta de que me he convertido en un títere que no tiene tiempo de vivir.

    Y, como me cansé de vegetar, pues vivo y básicamente, voy tirando sin imponerme demasiado.

    Además, las únicas obligaciones que me anotaría en la agenda serían las citas médicas, que siempre las olvido.

    Para el resto ya aplico el “uff…. venga, en un rato lo hago”. Y, tarde o temprano, el rato éste llega..

    Pdta: Yo quiero agenda del FNAC este año! aunque solo sea para dejarla tirada en la mesa del comedor

    Nuria

  7. Ajá, he ahi el problema: la mayor parte de los “tengo qué” son auto impuestos, cosas que no tienes más obligación que cumplir que la que tú mismo te impones. Y que terminan formando una pelota enorme con la que no se puede lidiar.
    Sister… Agenda Fnac: a partir del día 14 de diciembre. Ése día, sólo por ser socia, se regala. Después, UNA por compras iguales o superiores a 40€. Que sepas que llevo diciendo esto a la gente desde julio. Tiene nassos la cosa. Y no es por chinchar pero para mi gusto, es poco práctica ;P

    Clarita

  8. Si no es indiscrecion Clarita,¿trabajas en el FNAC?

    Si es asi, ¿llevas chapitas poperas en el chaleco, como la mayoria? Siempre me hizo gracia ver las pintas de los dependientes de alli, super informales, pero siempre con el chalequillo claro esta.

    Portrait

  9. No es indiscreción, sí que curro en la Fnac. Y sí, tienen una política bastante abierta con las pintas (con sus límites, claro, pero son bastante más tolerantes que en la mayoría de las tiendas). Y lo de las chapas es casi marca de la casa. En mi departamento nos dio una temporada a todos por llevar una que decía “no more dramas” que habíamos comprado en el Natura y tuvo tanto éxito con los clientes que las agotaron. Eso sí, el Natura no nos ha pasado comisión. Ni nos han dado las gracias, ya les vale.

    Clarita

  10. Yo pensaba que las chapas las daban con el uniforme, junto con el aspecto tipo para cada sección. Hablando de aspectos, está mal generalizar, pero este finde comprando aparatos informáticos entramos en una tienda, preguntamos a una chica de las de atención al cliente y su repuesta fue: “un momento”, al poco apareció el típico geek informático estereotipo: Pelo graso, gafas del año 92. granos, grasa corporal en forma de barriga y aspecto de no haber hecho deporte desde aquella vez que los abusones le querían quitar el bocadillo en el cole. Empezó a dialogar con nosotros metiendo en cada frase dos tecnicismos ininteligibles, pero al final conseguimos lo que buscábamos, viva el Geek!!

    Milgrom

  11. Jajajaja, bueno, pues ya es algo. Yo he currado en sitios donde la persona que llevaba la sección informática tenía serios problemas para saber de qué le hablaban cuando un cliente le preguntaba por el cable usb de la impresora.
    Lo de las chapas… sí que las hay que te las dan con el uniforme (hay una enorme que dice Precio Mínimo Garantizado que invita un poco a la coña de mal gusto, pero bueno). Eso sí, las chulis chulis, nos las traemos de casa (hubo un caso de una chapa que decía “déjame en paz” que trajo cola jejeje)

    Clarita

  12. mmm… si no es indiscreción, siempre he tenido curiosidad por saber qué anota la gente en las agendas. Es decir, que si eres un ejecutivo que necesita tener planificada su agenda profesional porque, digamos, su trabajo no es rutinario pues vale. Pero la verdad es que para la vida privada se me antoja algo excesivo. No acabo de entender la necesidad de apuntarse las obligaciones cotidianas (ir al súper? hacer la colada? renovarse el dni? vacunarse contra la gripe?), es más, el mero hecho de apuntarlas me supondría una agresión directa, mi tiempo me pertenece!.
    En cuanto a citas y demás, considero (es una opinión muy personal, claro) que el encanto reside precisamente en la improvisación, o en quedar para dos o tres días vista, por lo que tampoco necesitas apuntarlo, digo yo. Si tienes que anotar un encuentro con un amigo a 2 meses vista (cosa que sucede con lamentable frecuencia y cada vez más) pierde toda la gracia y además es una clara ratificación de que tu tiempo (o el del amigo en cuestión) no te/le pertenece.

    Total, que hay que ejercitar la memoria, no cuesta tanto recordar que has quedado con alguien que aprecias y te apetece ver, si necesitas apuntarlo es que algo falla.
    El tiempo libre hay que disfrutar lo según lo que apetezca en cada momento y no según lo que pone la agenda.
    Los cumpleaños y fechas señaladas siempre te las acaba chivando alguien y las que te importan de verdad ya las tienes presentes.
    Y en cuanto a las obligaciones, no creéis que ya son lo bastante fastidiosas como para encima materializarlas en una agenda sin posibilidad de apelación, demora o cancelación?.
    Con los años me he ido dando cuenta que hay muy pocos asuntos (casi ninguno) de sean cuestión vida o muerte, sin embargo el tiempo es irrecuperable y el presente irrepetible.

    Puestos a tener agenda, escribiría en ella el pasado disfrutado en lugar de un futuro impuesto.

    de paso

  13. Yo no llevo ninguna chapa, soy así de antisocial, pero me hubiera encantado la de “no more dramas”. De hecho, hasta la semana pasada no tenía ni la del nombre (casi mejor, y digo “casi” porque al parecer es como un reclamo para la gente que se muere de ganas de preguntarte: – ¿tú eres de aquí? – no, he dejado k.o. a uno de los dependientes y le he robado este “elegante” chaleco unisex porque me gusta trabajar gratis). Hubo un día que me dió por ponerme una pegatina de oferta, muy simbólico. En fin, que a los clientes les explicaba que estaba en el programa de protección de testigos y me habían dado antes el curro que la nueva identidad.
    Clarita, en tu infinita sabiduría, resuélveme una duda, ¿en qué va a ayudar la agenda contra el cambio climático?¿Las hojas tienen filtro ultravioleta o qué? No lo capto.

    Kris

  14. Las visitas crecientes de miembros de mi familia a mi blog me tiene altamente contenta, jejeje.
    Pues yo en la agenda me lo apunto casi, casi todo, porque entre desorganizada y olvidadiza, creo que no me pondría la ropa si no me lo recordara a mí misma cada mañana. El quid de la cuestión es precisamente ése: tu tiempo no te pertenece. Ni idea de quién puñetas se ha apoderado de él, pero desde luego, yo el mío no lo poseo.
    Ug, agenda y cambio climático?? hombre, con el gasto de papel que suponen las agendas, digo yo que ayudan entre poco o nada. Igual si llevan frases célebres de “come flores” (tipo “todos quieren volver a la naturaleza… pero no a pie”) o fotos de osos polares exitinguiéndose, puede que ayuden.

    Clarita

  15. Lo de la agenda para apuntar el pasado ya está inventado, creo que lo llaman Diario, je.

    Yo de nuevo

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