Sólo existen dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y de la primera no estoy completamente seguro.
A Einstein

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Flora y Fauna

Seres vivos que acogimos -voluntaria e involuntariamente- en casa y, en la mayor parte de los casos, no vivieron para contarlo.

1. Geranios varios. Todos muertos. Unos, porque a mí se me olvidaba regarlos continuamente cuando Sandra se iba de vacaciones (lo siento, pero el que no llora no mama… Y cómo las plantas ni lloran ni hacen ná, pues se me olvidaba su existencia). Otros, porque se achirraban con la solana criminal que da en el balcón en verano. Al final, renunciamos a tener plantas y nos conformamos con tener macetas.

2. La Maria que resultó ser Mario. A ésta la mimamos y todo, y nos sentíamos todos felices y orgullosos de verla crecer y ponerse cada día más maja… Hasta que descubrimos que nos había salido macho y la tuvimos que sacrificar para que no polinizara a las marias del barrio. Exterminio por razón de género.

cucarachas-ahorcadas2.JPG3. Las Cucarachas. Nuestra pesadilla particular. Últimamente no les hemos visto las antenas, pero dudamos mucho que hayan abandonado su guerra de conquista. Sospechamos que se trata de un repliegue táctico. Pero como ya nos vamos, pues nos da lo mismo.

4. El moho. Especialmente memorable el que se generó en una Xibeca mediada y abierta que El Guarro escondió bajo el fregadero para no tener que bajarla al contenedor del vidrio. Parecía que hubiese hecho un experimento para averiguar cuánto pueden fermentar las cosas que ya están fermentadas. Repugnante.

5. La Familia Pájaro. A principios de primavera, nos okuparon el calentador y se montaron un nido que debía ser el equivalente en pájaro a “piso en las afuertas, 90m2, todo exterior. Tres dormidorios, magníficas vistas, a reformar”. Como criaron, nos daba pena desalojarles -¿dónde iban a ir, con los churumbeles recién nacidos?- y claro, pillaron confianza y se trajeron a toda la familia. Al final el calentador ya parecía un piso patera, del mogollón de aves que había ahí instaladas, y la autoridad competente – Nick y Sandra- les desalojaron para evitar males mayores.

6. Las Hormigas. Verdaderas dueñas de nuestro piso. Se hicieron con la cocina y llegaron hasta el formiga.JPGcomedor pero éste se convirtió en su Frente Ruso particular, por inabarcable, y al final, se conformaron con pequeñas incursiones en el baño. Tampoco se han dejado ver mucho en los últimos meses. Tal vez se estén aliando con las cucarachas. Allá ellas.

7. La paloma psicópata. A ésta le dio una temporada por meterse en casa, darse un paseo por el comedor y posarse en la cabeza de Nick. Después de que yo amenazara con envenenarla si volvia a colarse en casa (la muy rata-con-alas-portadora-de-la-peste se cagó en mis tejanos recién lavados) echamos las persianas y cerramos el balcón para que no entrara. Así que se posaba en la barandilla del balcón y se dedicaba a mirarme mal. Hitchcock la hubiese contratado sin pensárselo dos veces.

8. Golden Serpentine, Fish&Chips y Winnie The Pooh (Los Fishes). Se los compró Nick a Lucy una vez que la cría estuvo en BCN y ella hasta colgó un cartel junto a la pecera para que no se me olvidara hacerles caso (“cuando pases por aquí, mira esos peces un ratito”). No me tuve que esforzar mucho porque la cascaron en cuanto la niña regresó a Edimburgo. Para que no se traumatizara, cuando vino este verano compramos a Golden Serpentine II, Fish&Chips II y Winnie The Pooh II, y una pecera nueva porque, por supuesto, habíamos roto la primera. Teníamos la esperanza de que a) Lucy no notara que eran otros y b) duraran más de diez minutos. Y no, no lo notó y no duraron ná. Y por supuesto, a Lucy le importó un pimiento.

granota.jpg9. Ranas y mosquitos. Vivimos delante de un parque. El parque tiene un estanque. En los estanques a veces hay ranas y siempre hay mosquitos. En nuestro caso, ambas son correctas. En cuanto llega la primavera y empieza a hacer calor, a las ranas les entran ganas de marcha y se ponen a croar como desesperadas. Tan ocupadas están en eso que se olvidan de comerse a los mosquitos. Así que los mosquitos vienen a casa y nos comen a nosotros. Y así se cumple uno de tantos ciclos de la vida. Amén

10. El Guarro. La versión oficial es que pertenece a la especie humana, pero nosotras tenemos serias dudas al respecto. Éste era un amigo mio que nos dio pena porque le había dejado la novia (¡sabia mujer!) y le dejamos venirse al piso con nosotras. Nos llevó dos semanas hartarnos de él y tres meses echarlo a la calle. Al final, lo único que funcionó fue amenazarle con chivarme a su madre, una pobre mujer que podría haber inspirado a Mia Farrow y Lee Remick en “La Semilla del Diablo” y “La Profecía”, respectivamente. Pues eso, que se fue con viento fresco y nunca más se supo. Y tan contentas, oiga.

 

5 estupefact@s en “Home Sweet Home Part II”

  1. Jajajajaja… me ha encantado la fauna y flora de tu nicho ecológico particular. Especialmente curiosa la especie El Guarro :D

    Besos

    Nanny-Ogg

  2. ¡¡¡¡¡¡¡JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA!!!!!!!
    Jo…..¡Cómo voy a echar de menos todo esto!
    ¡¡¡¡¡¡¡SNIF SNIF SNIF SNIF SNIF SNIF SNIF SNIF SNIF SNIF SNIF SNIF SNIF SNIF SNIF!!!!

    Y yo, ¿quién era?

  3. Tienes un blog muy, muy, muy bonito. No como los garrulos de blogspot que somos, :-)

    Yo tambien tengo bichillos en mi casa, y les odio!!

    Lo de El Guarro, me ha recordado al monologo de Gila en el que contaba que veran 11 en casa mas un señor de marron desconocido que vivia en el pasillo.

    Portrait

  4. Gracias por lo del blog! al “gestor” le hará ilu (si no fuera por él esto sería tremendamente cutre, jeje).
    En cuanto al Guarro, más hubiesemos querido que se conformara con el pasillo. Pero el tío era como una plaga, su porquería lo ocupaba TODO

    Clarita

  5. Es cierto, el blog es estéticamente muy chulo. En mi casa lo que hay son pececillos de plata en todos los rincones. Menos mal que son pequeños, porque la verdad es que tienen un aspecto terrorífico

    Milgrom

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