Sólo existen dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y de la primera no estoy completamente seguro.
A Einstein

Días para la mudanza: 9

Objetos personales empaquetados: 0

Penita por marcharnos: Creciente. Pero así es la vida.

home-sweet-home-1.JPG

Ahora que nos vamos, hemos decidido rendir homenaje a todo aquello que ha hecho que nos lo hayamos pasado tan bien estos últimos tres años.

Personas y Personajes

Al barri hi ha de tot

1. El Casero. Visto el patio inmobiliario, una esperaría que su casero fuera un chupasangre que sólo espera sacarte toda la pasta posible con el mínimo esfuerzo/inversión por su parte. ¿Qué tienes goteras? Pues con paraguas en casa y listo. ¿Que no funciona la lavadora? Pues a lavar al río. Historias así las ha oído todo el mundo. ¿Es el caso de Lázaro? Pues NO, rotundamente no. We all love Lázaro, que es más majo que un billete de 500€. Nos dejó ocuparle el piso (que conste que fue sin querer), conspiró con nosotras para quitarnos de encima a los argentinos malos, nos lo arregla todo en un pis pas y, además, ha encajado con mucha deportividad que le hayamos pintado la casa de naranja. Meditamos la posibilidad de adoptarlo como tío.

2. Las Vecinas. Son dos señoras que se pasan el día fent-la petar en el rellano, las dos con sus respectivas puertas bien abiertas para que todo el mundo vea lo bien puesto que tienen el recibidor. Creemos que al principio les caíamos mal y seguramente estaban convencidas de que éramos un par de lesbianas estrafalarias. Pero como hemos resultado modositas y heterosexuales, al final nos han cogido cariño y eso, y nosotras a ellas, porque son tan auténticas, tan vecinas de las de toda la vida, que resultan entrañables. Las adoptamos como vecinas perpetuas.

3. Los De Enfrente. Estos eran una pareja que se instaló en el piso de enfrente. Parecían normales pero, en realidad, eran unos maltratadores de puertas. Portazo va, portazo viene todo el santo día, que nuestra pared del comedor estaba aterrorizada porque retumbaba toda cada vez que entraban en casa. Cuando no estaban dando por saco con la puerta, estaban escuchando a Camarón a todo taco. Y a veces escuchaban a Camarón y daban portazos al mismo tiempo. Un buen día se piraron y nunca más se supo. Su puerta lo agradece y nuestra pared, también.

4. La del Quinto y La Neely. A esta le destrozamos el techo del salón una vez que se nos fastidió el baño y filtraba agua. Nos supo tan mal, porque la señora ya tiene una edad, que nos ofrecimos a pintar. Pero se ve que pintar techos, a sus años, es su hobby y no le íbamos a quitar el gusto a la buena mujer. Nos cae tan bien que hasta le perdonamos que le ponga a La Neely, que es su perra de raza Milpadres, un traje de lana roja en invierno. De hecho, nos la hemos pedido como abuela adoptiva.

5. El Keric y toda su familia. El Keric es el dueño del bar de abajo. Bueno, en realidad, Keric es el bar, porque lo que es él, se llama de otra forma, pero como nadie sabe pronunciarlo, la gente le llama como le da la real gana. La versión más popular es Enrique, vaya usted a saber por qué. Es un hindú muy guapo y el bar lo llevan entre él y su interminable familia. Cuando nosotras llegamos, eran “sólo” él, su mujer, su hermano, su cuñada y cuatro niños exactamente iguales a los que sólo se distinguía por la altura; son como los Dalton. Luego la cosa se ha desmadrado y hace tiempo que perdimos la cuenta de cuántos niños hay y de quién son. Nos tienen cariño por que sí y nos dejan hacer más o menos lo que nos da la gana en el bar. Los adoptaríamos, pero no nos llega para mantener a semejante prole.

casa-bota.jpg

6. El Yonqui Que Te Pide Tabaco. Pues eso, es un yonqui que te pide tabaco. Se pasa la vida rondando por la tienda a la hora de los descansos, porque todo el mundo sale a fumar a la calle y siempre pilla algo. Es que si no, se pone a recoger colillas y da mucha penita.

7. Los Del Badulaque. Estos son dos que tienen una tienda en la esquina y la abren cuando les peta; con ellos, nunca se sabe, el tema horarios es algo que le sucede a otra gente. Tienen un cartel que dice “No se fía, no insista por favor” y una tele enorme con la que se pasan el día viendo pelis de Bollywood. Siempre te preguntan si vienes de trabajar y si tienes novio. Su repertorio de conversación se reduce más o menos a eso pero a pesar de ello, han logrado caernos bien. Eso sí, en verano se sientan en la puerta y se tocan los pies, así que procuramos escoger nosotras mismas la fruta cuando compramos allí.

8. El Que Te Pide Veinte Céntimos. Este vendría a ser cómo el yonqui pero en pesao. Se pasa la vida pidiéndote veinte céntimos que siempre es lo que le falta para pillar el metro. Que se ve que no puede colarse como todo el mundo, el tío. Si intentas escaquearte empieza a darte la brasa para que se los des aunque sólo sea por no aguantarle. Una vez se enfadó conmigo y me llamó de puta para arriba porque me interceptó cuando volvía de la compra -con el carro, las bolsas y un cabreo espectacular con las cajeras del Alcampo- y le dije que no estaba de humor para monsergas. Eso sí, al menos no me ha vuelto a pedir pasta.

9. Los Argentinos Malignos. Estos nos subarrendaron el piso sin decirle nada al casero, nos intentaron chantajear a todos para sacarnos pasta de los muebles y… bueno un plan muy largo y muy pérfido que les salió mal por impuntuales: como llegaron tarde a casa del abogado para firmar la renuncia, a Lázaro y a nosotras nos dio tiempo para planear el contraataque. Que hay que ser tonto. Al final, se llevaron los muebles, pero como no nos gustaban, nos dio lo mismo, y unas jarras Recuerdo de Segovia que seguramente no eran suyas, pero como tampoco nos gustaban las pusimos con sus cosas y así nos ahorrábamos un viaje al contenedor de basura.

10. Gente de los bares. Sobre todo los del Keric. La media de edad ronda los cuarenta y muchos. Desayunan carajillos y meriendan ocho quintos de Estrella Damm. Pero siempre me ceden el Periódico por las mañanas y se preocupan por mis turnos laborales. No es que sean como una madre, pero vaya, dan caliu.

Y más gente que en este post no cabe, así que la pondremos en otro.

 

5 estupefact@s en “Home Sweet Home. Part I”

  1. Mudanza… jatetú…
    Mari, vamos a tener que quedar un finde entero, por eso de los chismes atrasaos y tal.
    Petonets

    Yo, por supuesto

  2. Joer, si es que yo alucino con los vecinos que tiene la gente por ahí. Yo, a los míos, los veo de vez en cuando en el ascensor y ya.

    Normal que te dé penita la mudanza :)

    Besos

    Nanny-Ogg

  3. Pos sí Perlita, que ya está bien. Tú dí día y hora y yo organizo agenda. Queda en tus manos

    Clarita

  4. ¡¡¡¡¡¡JA JA JA JA JA JA JA JA!!!!

    Y yo, ¿quién era?

  5. Unquestionably believe that which you stated.Your favorite justification seemed to be
    on the net the simplest thing to be aware of. I say
    to you, I definitely get annoyed while people think about worries that tyey
    plainly don’t know about. You managed to hit the nail upon the
    top and defined out the whole thing without having side effect , people can take
    a signal. Will likely bee back to get more. Thanks

    Jolene

Deja un comentario (que venir pa ná es tonteria)