Sólo existen dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y de la primera no estoy completamente seguro.
A Einstein

Uno de los topicazos sobre las parejas es el rollo ése de la necesidad (y la dificultad) de “mantener el espacio personal”. Los tópicos lo son por algo pero yo siempre había pensado que ese espacio era metafórico, algo intangible. Y he descubierto que no, no lo es. Es de lo más tangible. Al menos en mi caso. Concretamente, sus dimensiones son de 1.80×1.35 y se trata de mi cama.

Cuando te pasas la mayor parte de tu vida sin tener que compartir cama más que en determinadas ocasiones (tipo fin de semana en casa de algún colega – en los que siempre hay más gente que camas- o cuando te topas con un tío que no sabe pillar las indirectas y largarse a su casa) adquieres ciertas costumbres. Básicamente te acostumbras a disponer de todo el espacio y a hacer uso de él: dar vueltas de un lado al otro de la cama, dormir en diagonal o espanzurrada felizmente. Cosas así. Y entonces llega el día en que tienes pareja. Y todo está genial hasta que llega el momento de dormir. En el sentido literal, por supuesto.

klimt_kiss.jpgPrimer problema: el rollo amor. Lo de abrazarse un ratito está muy bien pero es imposible dormir en esa postura. Para empezar, te aplastas tu propio brazo y no sabes qué hacer con las piernas: o estás incómoda o acabas dándole una patada al otro sin querer. Piensas en esperar a que se duerma para apartarte discretamente pero ¿cómo coño se va a dormir si le estás machando el hombro con la cabeza? Total que lo estar abrazados dura como mucho diez minutos (el tiempo que tarda tu brazo en dormirse) y luego te buscas una postura un poco más cómoda… que por desgracia es una en la que le estás dando la espalda a tu compañero de cama.

Segundo problema: el calor. ¿Por qué los hombres dan tantísimo calor? Es como dormir con una estufita que ronca (ahora voy a eso). Terminas sudando como un pollo pero a ver quién se queja; en plena canícula es una putada, cierto, pero algún día llegará la ola de frío siberiano y lo que hoy es una putada mañana será un lujazo. Resignación y visión de futuro.

Tercer problema: sí, ronquidos… Pero el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra porque todo el mundo ronca. Así que se establece una especie de competición: intentas dormirte antes que el otro lo haga y se ponga a resoplar como una locomotora. Claro que eso significa que resoplarás tú y el otro no podrá dormir pero ¡tonto el último!

Cuarto problema: cuando te pones a dormir en serio, a pierna suelta… Y te encuentras con un obstáculo al estirarte. Lo malo es cuando te das cuenta tarde y ya le has dado un tortazo de esos que hacen tambalear incluso la relación más sólida. O peor aún… de repente recibes una patada espectacular en la espinilla, completamente involuntaria, vale, pero aún así te entran ganas de darle un empujón y largarle de TU cama.

Quinto problema: vale, ya que hay que compartir el territorio, delimitémoslo. Tu lado, su lado. Lo malo es que eso implica defender la linea fronteriza. El muro de Berlín, palestinos/israelies… Tonterías en comparación. A la que el otro se pasa un milímetro, le empujas un poquito. Él insiste, gana un poco más de espacio, tú le empujas un poco más… Por no hablar de los tirones a la ropa de cama, que pasa a ser una especie de botín de guerra. Y así hasta que te rindes por agotamiento y te duermes hecha un ovillo en una esquinita de la cama, añorando los tiempos en los que esos 135 centímetros eran sólo tuyos.

Y terminas durmiendo de pena. Hasta que te acostumbras supongo. Eso o te compras dos camas y teniendo en cuenta que con suerte puedes pagarte la habitación, no es una solución asequible. Así que sólo queda rezar por que haya suerte y logres establecer un pacto de no agresión en la cama. Se puede, estoy segura. Mis abuelos tuvieron tanto éxito en eso que hasta roncaban sincronizados.

c-y-h-durmiendo.jpgPero lo peor de todo esto es que cuando dejas a alguien entrar en ese espacio ya no hay vuelta atrás. Porque depués de eso, cuando duermes sola… bueno, no es que eches de menos las patadas y los ronquidos pero resulta que te sobra muchísimo espacio

10 estupefact@s en “Marcar el territorio”

  1. Cuanta razón tienes…. ;-)

    David

  2. Lo de los ronquidos es casi casi lo peor… que luego viene la típica discusión de “tú no roncas”…

    Resulta q yo ronco! Pero él ronca tan fuerte q una noche terminé durmiendo en el sofá!

    Nuria

  3. Jajajajaja… que verídico todo… El husband es una estufita de las que tienen más potencia. Así que al pobre, en verano, lo mando al borde mismo de la cama… o me largo yo al otro extremo porque sino es como si durmiera en una sauna. Ahora, eso sí, en invierno da un gusto…:D

    Y el espacio… buff… eso es más complicado. Me paso las noche quitándomelo de encima, porque a la que se gira un par de veces ¡Patapam! me quedo debajo de su cuerpo así que yo venga a empujar y a empujar :D

    Sin embargo luego no se acostumbra una a dormir sola; en comparación resultan muy sosas :D

    Besos

    Nanny-Ogg

  4. Yo quiero saber quién es él y a qué dedica el tiempo libre!!
    Pero ya, vamos…

    Yo, por supuesto

  5. eso te lo cuento cuando quedemos de una puñetera vez, perlita…;P

    Clarita

  6. ¿Al tuyo no le da por encender la luz y ponerse a leer cuando estas durmiendo? Y cuando le digo que me molesta apaga la luz y se pone a jugar con el móvil… hasta que gruño y pilla que el ruidito de las teclas me está sacando de quicio… y entonces intenta abrazarme cuando lo que a mi me apetece es darle un puñetazo… y ahí él se va al salón ¡por fin! y yo me quedo solita en la cama… ¡DESVELADA!

    ¿y yo quien era?

  7. Realmente una buena radiografia de la realidad. La verdad que cuesta después acostumbrarse a no tener estufa entre las sabanas, pero tambien tiene su gustillo disfrutar de la cama para ti sola. Lo mejor es compartirla a veces y a veces no.

    Estupefacta

  8. es verdad rico tenerlo y a veces todo el espacio es muy cómodo, pero lo de los ronquidos uy asi voy para el otro lado, es cuestion de acostumbrarse.

    mariela

  9. Supongo que ésta es una de esas cosas en las que hay que aplicar el dicho redicho de “El amor lo puede todo”… incluidos los ronquidos ;)
    Merci por el post Mariela

    clarita

  10. announcement

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